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Maru-Jasp os desea Felices Fiestas

Xmass Marujasp 2015 03

7 comments to Maru-Jasp os desea Felices Fiestas

  • maru-jasp

    muchas gracias por formar parte de SoloActores.com!

    FELIZ NAVIDAD!

  • maru-jasp

    El Colegio les desea paz, felicidad y todo lo mejor para el 2015‏

  • maru-jasp

    Desde el centro os deseamos unas ¡Felices Fiestas!

    Patricia y Conchi

  • maru-jasp

    ¡¡Te deseo unas Felices Fiestas, una Feliz Navidad y un Próspero 2015, sobre todo, lleno de amor!! Como decía el gran Honoré de Balzac “El amor no es sólo un sentimiento. Es también un arte”
    Remitente Mónica López Bordón

  • maru-jasp

    GRUPO CERO LES DESEA FELIZ AÑO NUEVO
    Aquí tienen un avance de lo que vendrá…

    https://www.youtube.com/watch?v=hkvl_mBiJEg

  • maru-jasp

    “Yo no soy de aquí
    Y ya no soy de allá,
    Yo aprendo a vivir,
    Me va, viene y va.”

    Cuando en Mayo de 2002 me llegó la noticia de que me habían otorgado la residencia en España, se abrió ante mí la esperanza de volver con los míos. Había sido un largo camino de dos años y medio sin “papeles”, que me hicieron subir y bajar cuestas enormes de sacrificios, desencantos, incomprensiones y que me hicieron ver la esencia del capitalismo desarrollado, con su consumismo engañoso y sus enormes diferencias entre unos y otros. Sentía que no estaba en mi sitio y soñaba, como dije antes, con volver con los míos, con subir cuestas de otro tipo en mi Santiago de Cuba, con un sol de justicia casi abriéndome el cráneo para recalentarme las ideas. Fueron dos años y medio duros, que me obligaron a comprender que las cosas son muy diferentes cuando vienes de visita, que cuando te “quedas”. No me había pasado nunca por la cabeza la idea de irme a otro país. Me obligaron las circunstancias; una deuda con un gran amigo que tenía que saldar y solo lo podría hacer permaneciendo acá, trabajando como pudiera y salvaguardando sus intereses. Ese mes de mayo será imborrable en mi memoria. Tuve mi primer y único buen trabajo en este país, y con los frutos de dos meses en el mismo pude volver a mi tierra.
    El regreso fue imborrable. El reencuentro con mi familia y con mis amigos fue, y sigue siendo, uno de los momentos más emocionantes de mi vida. Fueron dos meses intensos en los que pude compartir a plenitud con mi madre, con mi hijo y mis hermanos. Llegué con las maletas repletas de regalos para todos. Regalos que a su vez había recibido de los amigos de acá; porque si algo había empezado a conocer también en mi breve estancia en España era que éste pueblo, el español, es un pueblo solidario, que pone su hombro en cada causa, que brinda todo lo que puede ante cada desastre y que no mira hacia atrás para ayudar al prójimo. Eran otros tiempos y las empresas aeronáuticas tenían menos restricciones con el equipaje y tengo, por suerte, una familia hermosa que recibe con gratitud lo que le das, que no les importa que el pantalón sea de uso porque me lo regaló un amigo a quien le sobraba y porque sabían, y saben perfectamente que mis propios pantalones tampoco son comprados en El Corte Inglés, sino que también llegan de esos mismos amigos. El dinero que llevaba sirvió para disfrutar un poco con ellos y para hacerles un poquito más llevadera la vida. Surgió en ese momento la incertidumbre de regresar a España o de quedarme allí con mi gente, pero el dinero se fue acabando y la realidad de siempre me hizo tomar la decisión que vengo arrastrando desde hace 15 años.
    Al principio te planteas que lo haces por ellos, por tu familia, por tirarles el cabo que solo pueden recibir de ti y tus circunstancias. Luego te das cuenta que lo has decidido por ti, y que lo que haces por ellos es parte de lo que te acompaña, pero que eres tú el que no has renunciado a otro sitio, otra realidad y otra vida. Subir al avión en el aeropuerto José Martí de La Habana era un ejercicio de valor y una mezcla de sentimientos encontrados. Sabía que dejaba atrás algo que siempre te acompaña por lejos que estés y sentía la ilusión de volver a la conquista del mundo, de un mundo ajeno al que no perteneces y al que crees capaz de dominar con tu esfuerzo y tu talento. Y te montas en un avión con el corazón roto y te pasas 8 o 9 o 10 horas de viaje repasando lo que acabas de vivir hace unas horas, hasta que te avisan que “dentro de breves momentos aterrizaremos en el aeropuerto de Barajas” Y recoges tus maletas, ahora vacías, y te reciben con una sonrisa y los trámites de aduana no son tortuosos y ni siquiera te retiran los chícharos y las malangas que has cargado para engañar a la nostalgia y sales de la terminal como uno más y coges el taxi o te montas en el metro sin que te acosen o te dejen la desagradable sensación de que todo el mundo tiene o quiere tener las manos dentro de tus bolsillos. No lo puedo negar, cuando salí del aeropuerto de Barajas aquel septiembre de 2002, también tuve la sensación de que había llegado a mi casa. Es una sensación dolorosa, que te hace sentir que estas olvidando tu identidad y tus raíces, pero no es así. Es la triste realidad del que emigra para alcanzar nuevas metas, sobre todo económicas, que luego se van transformando en vida cotidiana, en costumbres adquiridas, en un nuevo amor por algo, por alguien, que forma parte de tu vida y de tu historia.
    Hace más de dos años que no piso mi tierra, que no abrazo a mi nonagenaria madre, que no puedo compartir un rato con los míos, brindándoles lo mejor de mí y recibiendo a cambio lo mismo de ellos. Es casi el mismo tiempo que tiene de vida mi hija, que nació aquí, que dice sus primeras palabras con acento español y que siento que ellos, mi familia, se está perdiendo, como mismo me pierdo yo a los nuevos sobrinos que no me conocen y a los que tengo el temor de que se les borre mi imagen de tanto no verme. Ya no sé qué pasará, no sé si un día voy a volver con ellos, aunque sueño con ello todos los días de mi vida, ni si podré olvidar el frio de Madrid, las cañas con los amigos, el amor por esta tierra que no me vio nacer pero que me acogió como a un hijo. En cualquier caso, no voy a perder nunca la memoria.

    Yo te bailo un rock and roll
    Aunque la rumba me llama
    Con los pies en Nueva York
    Y el corazón en La Habana.
    David Torrens.

    J Salas Alfonso.

  • maru-jasp

    El equipo de Onda Cero Alcalá os desea felices fiestas y un excelente 2015

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